Para la educación de tus hijos, ¿seguros o fideicomisos?

Planear la educación de los hijos requiere de análisis. Cubrir los costos de la educación universitaria o de grados posteriores de la progenie, se vuelve posible mediante ahorros en seguros educativos y el uso de fideicomisos. Evalúa tus opciones con base en la edad de tus descendientes.

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Garantizar la educación requiere recursos, sobre todo para hacer frente a un futuro que incluya licenciatura o posgrados en instituciones privadas. Mediante la figura de seguros educativos o fideicomisos, los padres de familia pueden comenzar a administrar recursos para este fin.


Oscar de los Reyes Heredia, director del Departamento de Derecho del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe, explicó que ambas figuras son muy similares; no obstante, una póliza es mucho más accesible, pues no se tienen que destinar muchos recursos. “En un fideicomiso se puede dejar un bien para que lo administre una institución fiduciaria y que de los rendimientos de un inmueble pueda en un momento dado cubrir las colegiaturas o las demandas de material didáctico para los estudiantes”, aseguró el catedrático en entrevista.


La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), señala que mediante una póliza educativa, la institución otorgante se compromete a seguir pagando el seguro hasta que el menor alcance los 18 o 22 años, dependiendo del plan y la elección de los padres. “La mayoría de este tipo de productos cuentan con exención de pago de primas y tienen como finalidad que en caso de fallecimiento o invalidez total y permanente de los padres o tutor, automáticamente quede pagado el seguro y el hijo reciba la suma asegurada al cumplir la edad pactada en el contrato”, indica. Ante esta situación, la institución recomienda verificar que en la póliza educativa se especifique la edad.


Un fideicomiso es la disposición de recursos a una entidad financiera como fiduciaria, a fin que administre los recursos y cumpla con la voluntad del autor del fideicomiso al que se denomina fideicomitente. De los Reyes indicó que el contrato de un fideicomiso puede plasmarse en el testamento de una persona. De acuerdo con el especialista del Tecnológico de Monterrey, además de los rendimientos, se pretende asegurar que la administración de los recursos o bienes puedan ser manejados adecuadamente. También es posible crear figuras inmobiliarias donde se destinen recursos para la construcción de viviendas en venta o renta, y que las operaciones puedan servir para asegurar el futuro educativo.


Para hacer uso de esta figura es importante acercarse a la institución bancaria de su preferencia, a fin de conocer cuáles son los requisitos mínimos en cuanto a los recursos. Por lo general, los requerimientos mínimos suelen ser un bien inmueble o más de 100 mil pesos.


TIPS ​


Verifica. Cuál es la cantidad de la que dispone y su capacidad de ahorro para invertir en los planes. Si tus hijos son pequeños. Se recomienda adquirir primero un seguro y posteriormente evaluar si se traslada el recurso a un fideicomiso.


Acude directamente. Varias instituciones educativas ofrecen planes a futuro. Esto se recomienda para hijos mayores o que tengan un plan de estudios más definido.


Revisa los plazos. Se recomienda que el pago de una prima educativa se realice de forma anual. Asimismo, que se revisen los rendimientos otorgados en el contrato.


Fuente: El Financiero.

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